martes, 11 de mayo de 2010

Una Palabra de Dios para sus hijos



De rodillas, dice El Señor, de rodillas para dar gracias a tu Dios porque el tiempo de la aflicción y la pobreza quedó atrás. Una vez más te digo: el tiempo de la aflicción quedó atrás.

Ahora, dice El señor doblarás tus rodillas delante de Tu Dios para dar gracias por las cosas extraordinarias y maravillosas que has recibido y por las cosas inesperadas que vienen para ti.

No más lágrimas de angustia de dolor, frustración ni lamentación; ahora tu rostro se mojará por lágrimas de plenitud y gratitud porque sabrás lo que eres para mí.

Es tiempo de honra para mis hijos, he anunciado, dice el Señor y ahora es.

De dónde vendrá tu socorro? De Jehová que hizo los cielos y la tierra. Yo, tu Padre he hablado.

lunes, 3 de mayo de 2010

El justo y su fe

Oye. ¿Qué pasó con lo que ayer tenías la certeza, recibirías del Dios Todopoderoso?

¿Qué pasó que después de grandes momentos y de días de relación y comunión con tu Padre y encendido en amor y pasión hablaron como amigos y no tuviste la menor duda que era el mismo Dios quien te respondía a cada oración?

Qué pasó que hoy sientes tan lejano lo vivido con Jesús, como que nunca sucedió y te sientes en un desierto sin la Roca que calmaba tu sed, sin la sombra que te cubría del sol abrasador y sin la luz de la columna de fuego que guiaba tu camino y te daba calor.

En qué momento y por qué se rompió esa intimidad que te hacía vivir confiado y seguro, ¿dónde quedó tu fe?

Por qué te sientes perdido cuando sabes muy bien que la senda del justo es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto. Por qué te sientes morir si la Palabra dice que el justo por su fe vivirá.

No será entonces que has perdido tu fe y has puesto más atención a las circunstancias o problemas que puso el enemigo justo en el tiempo donde lo que tantas veces habías declarado, por fin lo ibas a recibir y que por descuidar tu oración declarando las promesas que te ha hecho se detiene tu bendición.

Si las Escrituras dicen que no hay justo desamparado ni su simiente que mendigue pan; por qué pues no se recibe de Dios lo que hemos pedido o El ha prometido. Es que también las Escrituras dicen que el justo por la fe vivirá.

Entonces se puede leer no hay uno que tenga fe desamparado, ni su simiente que mendigue pan. Y también la senda del que vive en fe es como la luz de la aurora…

El ser cristiano no nos garantiza todo sino el hecho de vivir en fe en Cristo y en Su Palabra, en lo que El nos dice.

Es tiempo pues, de seguir declarando y confesando su Palabra y promesas, para que las tinieblas que nos rodeas y que muchas veces retienen en los cielos las promesas, salgan huyendo al oír la fe y la autoridad con la que declaras Su Verdad. No permitas, ni recibas las mentiras del enemigo cuando te dice que ya no hables de lo mismo con Dios porque eso es justamente lo que debes hacer. Habla con Dios una y otra vez de lo que el Señor te ha prometido hasta que El conceda las peticiones de tu corazón. Por tu fe Dios no va a fallar.

martes, 27 de abril de 2010

Profecía


Las pequeñas zorras se meten a nuestro campo y no nos damos cuenta en qué momento destruyen nuestra viña. Muchas veces lo vamos a notar hasta que están secas, amarillentas y quebradizas nuestras matas.

Quizá el deleite en las cosas o los campos de alrededor han robado tu mirada y tu viña descuidaste, como le sucedió a la Sulamita y buscas fruto y ya no hay o el que queda es el amargo silvestre que no quieres probar pues el injerto con la  verdadera hace algún tiempo se perdió y te sientes triste, desolado y avergonzado.

Hoy es el tiempo, dice el Señor, que recuerdes que siempre tengo oportunidad nueva para ti, toma tu herramienta y vuelve al campo a trabajar; vuelve a pisar la tierra; deshazte del piedrín, corta de tajo la maleza y con ella el fruto silvestre porque èsto no te daría vino fino, abona y remueve con alegría porque semilla nueva tengo para ti.

La lluvia se acerca y regará a tiempo y en unos días, tus compras florecerán y no temas porque en esta cosecha será restituído el tiempo, como a mi siervo Job, y todo lo devastado por el saltón, la oruga, el revoltón y la langosta y no serás más avergonzado pues has confiado en  Mi.

El que tiene oídos que oiga dice el Señor.

jueves, 1 de abril de 2010

El Llamado de Jesús

Muchas veces la Iglesia de Dios es criticada por aquellos que no entienden por qué hay tantas congregaciones cuando, según ellas, lo correcto sería una y grande, gigante agrupación. Es que no saben que somos, cada congregación, miembros del Cuerpo de Cristo la cabeza.

Cuando leemos las Escrituras podemos encontrar que, ciertamente multitudes seguían a Jesús, unos para escucharlo y llenar sus vidas de fe, salud, esperanza a través de la palabra que sabía de Su Boca; pero atrás lo seguían para llenar sus estómagos y algunos para llenar su ego con críticas, recelos, pleitos, contiendas y juicios y sostener así su ignorancia acerca del Dios verdadero.

Pero en medio de todo, Jesús ya había hecho la elección de aquellos varones que trabajarían con El y después de El en Su Ministerio.

Eran solo doce hombres, sacados de diferentes grupos sociales, con diferente preparación cultural y distinta condición económica los que debían instruir al nuevo pueblo de Dios.

Jesucristo es el mismo de ayer, hoy y por siempre y sus ministros siguen siendo escogidos de la misma manera solo que ahora se han multiplicado sus siervos y son muchas las pequeñas, medianas y grandes congregaciones que se reúnen con el propósito de alabar, adorar, servir y recibir a Dios y su mensaje que edifica.

¿Hubo discrepancias entre aquellos doce apóstoles como las hay algunas veces con los ministros de este tiempo? ¡Claro que los hubo!

Mas esto no significaba división entre ellos. Eran hombres con diferentes formas de vida, educación y aún propósito y unción y tenían que aprender como debe ser también ahora,  a unificarse en el servicio a Dios y en el cumplimiento de sus leyes y estatutos.

Entonces, actualmente habrán Pedros, Lucas, Mateos, Pablos, etc. Al frente de ministerios dando lo que del Espíritu de Dios reciben para la edificación de la Iglesia. Cada ministro tiene sus dones, capacidades y aún temperamento dado por Dios y útiles para ejercer su ministerio.

A Jesús no le importó nuestra condición, como no le importó la de los Apóstoles, para llamarnos a servirle; no llamó a hombres ni mujeres perfectos sino dispuestos a amarlo, seguirlo y obedecerlo; hombres y mujeres capaces de creerle a El y a Su Esposa. El es quien escoge, equipa y al final de la carrera el que da los galardones al fiel y valiente que tuvo muy claro a quién servía y sin importarle las burlas y críticas de los que no lo entienden llegaron al final.

Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.

Jesús el Libertador


En los caminos del Señor todos los días, todos los meses y todos los años son buenos. El ha prometido que el camino del justo es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto, por lo que el Señor dice también, que no debemos decir que los tiempos pasados fueron mejores.

Sin embargo hay momentos en la vida o temporadas a veces donde parece que el Señor se ha escondido de nosotros; hay montañas entre El y nosotros o abismos que nos resultan muy difíciles de cruzar. Entonces nuestro corazón se aflige, se atemoriza pues, a quién iremos si sólo El tiene palabras de vida eterna; si, de vida eterna porque en cada paso que damos, Jesús nos da la porción necesaria para caminar fortalecidos, motivados y esperanzados en Su Palabra.

Desafortunadamente el ser humano tiene el peligro de quedarse estancado, resagado, acomodado aún a las malas circunstancias.

En Juan 5 aparece la historia de un paralítico que hacía 38 años que estaba enfermo y que había pasado a la orilla del estanque a la que acudían todos los enfermos (cojos, ciegos, paralíticos, etc.) y con tristeza los veía pasar frente a él sanos al salir de la fuente y él pensaba en el día de su oportunidad. Nadie le ayudaba a salir de aquel modo de vivir.

Muchos que lo veían eran movidos a lástima, otros se burlaban de su estado y su paciencia; otros se impacientaban al ver que no hacía otra cosa que esperar y esperar quién lo ayudara.

Las circunstancias mantenían paralítico al hombre, pero un día Jesús lo visitó, lo vio acostado en su lecho y le ofreció sanidad. El paralítico le cree y la recibe y tomó su lecho y caminó.

Bienaventurado el que conoce el día de la visitación de Dios porque a partir de ese día somos libres de todo aquello que nos paraliza, nos estanca.

Busquemos en todo tiempo el auxilio de nuestro Salvador Jesucristo, porque los hombres que buscan solo su beneficio van a pasar sobre ti sin tenderte la mano. Es el mejor tiempo para tomar la mano y la promesa de Jesús pues sus planes para nosotros son de bienestar para que alcancemos el fin que esperamos. Gracias Jesús.

miércoles, 10 de marzo de 2010

El camino del justo

La Biblia es el libro inspirado por Dios y escrito para sus hijos; La Biblia, Palabra infalible.

A través de sus relatos podemos encontrar, en todo momento el anhelo de Dios de manifestar a los suyos, sus planes de bienestar y presentándole a la humanidad un plan de salvación y al Cordero de Dios que voluntariamente se ofrece como expiatorio de nuestros pecados.

En las historias bíblicas nos muestra siempre la condición del hombre sin Dios y cómo sus planes nos hacen dar un giro de 180 grados para ser bendecidos.  Un ejemplo muy hermoso es el libro de Rut donde Dios nos muestra un proceso de redención muy claro.

Podemos leer el antes y después de la vida de Rut y su encuentro con Booz, figura del antes y después del encuentro entre una persona y Jesús.

Rut, de un pueblo moabita, idólatra que no conocía a Dios se queda viuda, en soledad, sin esperanza y avergonzada;  en pobreza, menosprecio, egoísmo, infidelidad devastación y esterilidad. Todo parecía en contra de la vida de Rut. Sin embargo, un momento de una buena decisión da inicio de una nueva vida para Rut.

¿Qué Pasa? ¿Qué vio Rut en Noemí que al estar frente al camino escoge conocer y seguir al Dios de Noemí?

Es que todos, absolutamente todos tenemos un momento de visitación de Dios y bienaventurado el que puede reconocer y es que aquí donde empieza el proceso de redención de Rut y para todos.

De la soledad pasa a la compañía de Noemí. De la escasez, recogiendo espigas que sobraban es trasladada a la riqueza del dominio de Booz; de la viudez y desamor pasa al romance con Booz; de la vergüenza de su viudez pasa a la honra de esposa con Booz; Del menosprecio del mundo por la pobreza y la viudez con la honra Dios le da notoriedad. De la devastación, pues había quedado sin nada, Dios la lleva a la prosperidad. De la tristeza y frustración porque las cosas no habían salido como soñó, Dios la lleva a esperanza, gozo, paz y fe. De la esterilidad que le esperaba, pues Noemí se había quedado sin más hijos que  pudieran honrarla desposándola, según la costumbre, Dios la bendice dándole un hijo de Booz que llena de amor, dulzura, felicidad y fe, no solo el corazón de Rut, sino el de Noemí.

Dios sigue siendo el mismo de ayer, hoy y por siempre y escrito está, que el caminar del justo es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto.

No desmayes en este proceso de tu vida porque el que empezó la obra en nosotros, la va a concluir. Espera en El, y El hará.

lunes, 1 de marzo de 2010

JESÚS NOS SOSTIENE


Escuchando un canto antiguo me hizo reflexionar sobre el tiempo que he vivido en Cristo Jesús.

Recordé entonces que han pasado 20 años de aquel día en que tuve mi encuentro con Jesucristo. ¡Que tremenda la forma en que Dios nos sostiene y mantiene de pié! Han sido años de batalla entre la verdad de Dios y las múltiples mentiras de Satanás que envía para desanimarnos.

Hemos pasado por desiertos, montañas, valles, por agua y no nos hemos ahogado, por fuego y no nos hemos quemado. Dios nos ha sostenido.

Pensé inmediatamente en los 20 años que vivió Jacob allá en el desierto en medio de malos tratos, trampas y mentiras de Labán. Con momentos de gran tribulación y opresión al recordar que su hermano lo perseguía para matarlo, reprochándole la primogenitura que el mismo Esaú le había vendido por un plato de lentejas. Sin embargo Jacob recibía victorias de parte de Dios.

Muchas veces, en el transcurso de los años, nuestro corazón se ha sentido tan afligido que creemos estar solos; pero en el momento justo y oportuno aparece nuestro sustentador con pan, agua y vino para darnos fuerzas nuevas y nos toma de la mano para continuar por la senda que ha preparado para los hijos de Dios. Una y otra vez podemos preguntarnos cómo hemos llegado hasta aquí, cómo es que ninguna de las adversidades nos han detenido o nos han dejado tirados en el desierto. Cómo es que no se nos ha ocurrido volver atrás como ha sucedido con tantos.

Realmente solo puede ser el favor del señor. Su amor y su poder nos han sostenido. Su Palabra dice "No te dejaré ni te desampararé" y así ha sido. Hemos tenido grandes victorias en nuestro caminar.

Después de 20 años de batallas, Jacob hace las paces con su hermano y por fin se puede establecer y comenzar la nueva vida en la tierra que amaba y aquel pacto que Jacob había hecho con lo único que tenía, una piedra, ahora se cumplía. Dios lo había escuchado siempre y es un Dios de pactos que no se hace hacia atrás.

Y como Jesús es el mismo de ayer, hoy y por siempre de la misma forma que honró, prosperó y sostuvo a Jacob hasta el final así lo hará con nosotros. Son varios los momentos que no encuentro las palabras para expresar lo que hay dentro de mí hacia el Amado Jesús. Lo amo, lo adoro y limitada es mi expresión para decir lo que El es para mí.
Gracias Jesús por ser mi Dios.