Muchas veces hemos escuchado el consejo de algunos pastores que enseñan la necesidad de respetar los diferentes mensajes de pastores y no digamos, sus ministerios, pues el respetar sus unciones nos permite recibir y disfrutar lo que el Señor les ha dado.
Desafortunadamente hay muchas personas estancadas a causa de no dejarse llevar por el río del Espíritu Santo, por no recibir las revelaciones nuevas dadas a sus siervos.
Esto provoca tristeza, frustración y hasta caída de muchos hijos del Señor pues a su alrededor ve cómo muchos de sus hermanos prosperan, caminan como la luz de la aurora y ellos con las mismas necesidades de hace mucho tiempo atrás.
El saber posicionarse en el fluir del río del Espíritu Santo a través de los diferentes ministerios trae a la vida maravillosas consecuencias.
Dios nos ha prometido que el caminar del justo es como la luz de la aurora que va en aumento… y que la obra que él empezó en nosotros la terminará. (Filipenses 1.6) pero en ese caminar del justo como en el terminar su obra vamos a vivir un proceso y un desarrollo en donde lo que nos corresponde hacer es renovar nuestro entendimiento para estar aptos para que Dios nos pueda meter en el fluir del río de Su Espíritu y veamos y vean los demás que nuestra vida espiritual y material va en aumento, que se va perfeccionando hasta que El concluya Su obra en nosotros.
No podemos seguir criticando, menospreciando o rechazando las emociones que nos permiten vivir las diferentes temporadas que nos sacan del estancamiento metiéndonos en el fluir del río del Espíritu Santo.
Ya no es posible seguir viviendo como viven los que no conocen a Jesús o aún en peores condiciones por no dejarnos meter en Su río, en Su corriente.
El Señor nos ha anunciado que vienen tiempos mejores para sus hijos, pero si no vas en Su fluir, en Su río quedarás sin vivir Sus promesas.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Dios no hace acepción de personas
Platicando hace algunos días con varios hermanos jóvenes y maduros en la fe; hablábamos sobre los temores que experimentamos en el momento de ministrar la Palabra del Señor y de las dudas que surgen sobre cómo lo hicimos, si lo van a recibir o no aquellos que escuchan o leen el mensaje. Vino a mi mente aquella poción en 2º Reyes 5 que habla de Naamán, jefe de ejército muy estimado y favorecido por el Rey de Siria, pero tenía lepra.
Dice la Biblia que una niña que era su esclava le sugiere que visite al profeta Eliseo pues, ella lo conocía y tenía la certeza que lo podía sanar. Naamán obedeció y fue a buscarlo. Al estar frente a la casa de Eliseo, Naamán con su carro y sus caballos esperaba ser atendido por el profeta pero este envía a su sirviente, quien traslada el mensaje de que fuera y se lavara siente veces en Río Jordán y su cuerpo quedaría limpio de lepra.
Naamán se enfureció. El se sentía tan importante y cómo era que el profeta no lo había atendido y luego todavía le indicaba que se metiera en el río sucio y siete veces, cuando había otros ríos hermosos y para su condición de jefe de ejército.
Naamán se fue de allí pero sus criados lo animaron a obedecer y ciertamente, después de sumergirse siete veces en ese río sucio del Jordán, fue limpio de la lepra. Naamán quiso recompensar a Eliseo pero éste no quiso recibir nada, lo que provocó la gratitud de Naamán hacia Dios prometiendo nunca más adorar a otros dioses sino solo al que lo sanó.
Es muy importante notar que Dios va a hacer llegar su Palabra por cualquier medio y tanto el que predica como quien escucha jamás puede ni debe cuestionar la Palabra de Dios porque si una porción no encuentra acomodo en tu corazón lo hará en otro.
Dios no hace acepción de personas ni para recibir Su Palabra ni para predicarla. Tu milagro depende de tu fe y tu humildad para recibir su Palabra.
Jesús sacia tu hambre
Muchos hijos de Dios desde hace algunos años viven en conflicto en su alma. Resulta que fueron enseñados en tiempos pasados que el hijo de Dios no tenía derecho de pedir nada al Padre y que sólo debería esperar lo que El quisiera dar (como limosna) pues era un pecador indigno.
Por otro lado se escucha en este tiempo a siervos del Señor que hablan de pedir al Padre todo lo que haga falta y de cómo El concederá los deseos, anhelos y sueños de nuestro corazón; y han pasado los años y el corazón del hijo de Dios está triste, frustrado, desesperanzado..pues mira lo que Jesús dice en Marcos 8.1-9 (lee) Que bueno que Jesucristo es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, y aquella compasión que sintió por aquellos que los seguían por hambre espiritual, es la misma que siente por ti y por mi hoy.
¿Hace cuánto caminas con Jesús? ¿Hace cuánto que lo escuchas? Pero, ¿Hace cuánto que tienes hambre? ¿Hace cuánto que estás en pobreza y escasez? Jesús dijo y dice… Tengo compasión de la gente porque ya hace tres días que están conmigo y no tienen que comer.
Seguramente Jesús los veía llenos de Su Palabra, con rostros resplandecientes ante su presencia, llenos de ilusión y expectativa pero, como El es perfecto, no podía ignorar que tenían hambre y sed pues en aquellas tierras desérticas no podían conseguir ni agua ni comida; como hoy solo Jesús tenía la salida; llamó a sus discípulos para saber con qué contaban pues Jesús siempre nos va a preparar y multiplicar de lo que tenemos, no importa lo que sea, eso será el punto de partida del Señor pues siempre tenemos algo, sólo queda ponerlo delante de El. (Marcos 8.5), y tenían 7 panes y 7 peces.
Esta enseñanza es una de las que nos permiten conocer el deseo de Jesús. El desea que seamos prosperados en TODO para que no desmayemos en nuestro caminar junto a El. (Marcos 8.3) y responde a nuestras necesidades y deseos.
No es casualidad que fueran siete panes y siete peces. Justamente son siente los días de la semana y así nos profetiza que El está dispuesto a saciarnos cada día de la semana así en el espíritu, en el cuerpo y en el alma, solo hay que permanecer junto a El.
Dios nos hizo tripartitos y nunca descuidaría ninguna de las partes de nuestro ser. Podemos desmayar si no tenemos Su respuesta por eso es que nuestro milagro está cerca.
El es fiel para sostenernos. A El sea la Gloria por los siglos de los siglos, amen.
domingo, 21 de noviembre de 2010
¿Qué tienes en tu mano?
¿Qué tienes en tu mano?
Dios ha prometido que vienen tiempos mejores para sus hijos y por Su Espíritu esta verdad se sella en nuestro espíritu y nos levanta en esperanza y en fe.
Puede ser que en este momento estés pasando el momento más oscuro de tu vida, en medio del frío de la soledad, de lágrimas de tristeza, desesperación e impotencia, de abandono u olvido de todos aquellos a los que has amado y piensas con impaciencia, cuándo, cuándo llegará el cumplimiento de esta promesa.
¿Qué hay en tu vida que Dios no pueda transformar?
Aunque pienses que nadie puede hacer nada, que es muy cierto, Dios está dispuesto a cambiar tus tiempos malos y hará lo imposible para ti.
Ahora reflexiona por un momento y mira ¿Qué tienes en tu mano?
Moisés cuando era perseguido a muerte por el faraón tuvo una vara y con ella abrió el mar y pasó al otro lado sin tener siquiera que pelear contra él.
Abraham solo tenía a Isaac, lo presentó delante de Dios y El lo hizo padre de naciones.
Los discípulos solo contaban con siete panes y siete peces que llevaron delante de Jesús y dieron de comer a una gran multitud.
La viuda con su poco de aceite presentado, recibe vasijas y vasijas de aceite para mucho tiempo.
¿Qué es lo que tienes en tu mano? Por pequeño que te parezca, Jesús lo puede multiplicar y prosperarte.
Una vez yo comprendí esta verdad y en medio de la aflicción Dios me dijo esta frase tan sencilla y yo le respondí: lo único que tengo es mi casa. La presenté delante de El y a los pocos días el Señor me prosperaba a través de e ella y aún me anunciaba que un diamante de grandes dimensiones era esa casa para mi.
Sé que así es y ahora presento ese diamante delante de mi Dios, que es lo que tengo en mis manos y pronto, muy pronto, testificaré de la multiplicación que Dios hizo de lo que tengo en mi mano.
Dios es el mismo ayer, hoy y siempre y si a aquellos les multiplicó lo que tenían en sus manos, lo mismo hará para mi y para ti.
A El sea la Gloria por los Siglos. Amén.
martes, 26 de octubre de 2010
Todavía sigues en la carrera
Pareciera que insistimos en hablar de los momentos difíciles, de prueba que lo s hijos de Dios pasamos y que muchas veces nos hacen detenernos y volver nuestra mirada al pasado para recordar, como David, de los momentos en los cuales Dios nos sacó victoriosos y esto aumenta nuestra fe, la hace madurar y nos alienta a seguir adelante.
Cómo es pues que estamos de pie? Todavía vamos en la carrera de la fe a pesar de que muchas veces hemos desfallecido, desmayado y nos desanimamos en medio de aquel fuego ardiente, de aquella soledad y de la competencia constante que te dice que no llegarás porque hay mejores que tu.
Cómo es que cuando el Hijo de Dios ya no sabe qué más hacer, basta una palabra de Su boca para que nuevos comienzos se abran en tu mente y en el desierto fluyan nuevos manantiales como lo ha prometido.
Allí en tu pequeñez te recuerdo que eres el hijo importante por quien trabaja de día y de noche, que no duerme, ni se adormece el que guarda a Israel. Entonces qué importa lo vivido si su palabra, amor y favor llena nuestro ser; estamos listos para continuar la jornada.
El hijo de Dios aprende a vivir no sólo por los milagros de Dios sino en sus caminos que siempre van a ser como los de los atletas, manteniendo el paso porque ve el galardón que le espera.
El Señor no descansa y cuando ve que bajamos la guardia, prono nos recuerda el galardón y su hermosa voz convincente llena de gozo, de esperanza y fe nuestro corazón y caminar.
La ruta se acorta, el aliento aumenta, el paso se acelera, los rivales se ignoran y es que todavía vamos en la carrera de la fe y si Dios nos habló, no dudemos, pues a unos pasos más está el galardón esperado.
domingo, 3 de octubre de 2010
Cree Su Palabra
Muchas veces cuando escuchamos la Palabra del Señor nos asusta porque es tan grande para nosotros que nos resulta difícil de creer poder cumplirla y peor aún alcanzarla.
Nuestra mente inmediatamente se pone a trabajar sobre cómo, cuándo, dónde, con qué y quiénes y al no tener respuesta inmediata, el alma se desanima y de una vez decide que esa porción no es para ella. Lo terrible es que eso sucede constantemente y aquel que no come, que no se alimenta pronto se debilita.
Es muy difícil tener un crecimiento espiritual si por duda o por temor nos negamos constantemente a recibir la Palabra de Dios. La falta de crecimiento impedirá tener una relación íntima con El y tener la maravillosa experiencia de saber que es El Señor quien realmente habla pues puedes escuchar su dulce voz para confirmar lo que te ha prometido.
Hace unos días mi pastor compartía con nosotros la Palabra Profética que El Señor le daba para el mes y cuando dijo que era el mes para dar, yo dije confundida ¿Dar?, si siempre doy y, a dónde, a quiénes, lo de siempre…y solo la recibí con un amén.
Pasaron los días y no sabía qué hacer pero de repente, me vi comprometida para dar una gran cena a un grupo de personas que ni conocía y a los pocos días unas piñatas y refrigerio para 200 niños, ¡Que maravilla!, es que Jesús nos endereza la plana, nos abre caminos y las oportunidades para el cumplimiento de Su Palabra.
Indiscutiblemente no me di cuenta hasta que ya me había comprometido, entonces me regocijé pues supe que basta con que creamos Su Palabra y El, que es fiel, hará todo para que se cumpla en nosotros.
El Señor no es hombre para mentir, ni hijo de hombre para arrepentirse. Lo que promete cumple.
Trabajé e invertí, es cierto, pero ahora también recibo la Palabra Profética para este mes de octubre: Así dice el Señor: Comerás y te sobrará!. Aleluya.
Todo tiene su tiempo (levántate y recibe)
Al leer la porción que aparece en la página: "Más tú sigue hasta el fin, descansarás y te levantarás para recibir tu herencia ahora, y serás bendecido hasta el fin de los días.." alimenta mi fe porque al igual que tú, estoy esperando en el fruto de mis siembras y sé muy bien que sólo una palabra del Señor basta para que todo sea hecho.
Inmediatamente noté dos posturas externas en esta porción: descansar y levantar. Entonces me trasladé a Eclesiastés 3.1-9 donde El Señor nos habla y nos marca solo extremos bajo los cuales parece que tenemos que aprender a vivir. Puede ser que a causa de que el hombre es muy fácil de acomodarse, el Señor lo sacude constantemente obligándolo a pasar de un extremo a otro.
Sin embargo, en medio de esos extremos siempre vamos a notar que hay promesa de Dios: Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, es decir que para poder vivir una buena época (la siega), es necesario que como toda semilla pasemos momentos de frío y de calor, de verano e invierno, de día y de noche, como concluye Génesis 8.22 y además promete dar semilla al que siembra y coseche en medio de momentos extremos para que el hombre no se desanime ni desmaye.
Es necesario que de una vez por todas entendamos que la vida pone delante de nosotros toda clase de circunstancias extremas y Dios que nos conoce nos ayudará a pasar de una a otra, dejándonos una gran enseñanza y la oportunidad de cosechar de acuerdo a lo que sembramos.
No importa el tiempo que estés viviendo. Dios te trasladará al extremo y recibirás lo anhelado. Descansa porque viene el tiempo de levantarte y recibir.
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