jueves, 24 de septiembre de 2009

Jesús vino a rescatar lo que se había perdido

Siempre escuchamos decir, nosotros lo decimos, que Jesús vino a rescatar lo que se había perdido. Hoy nuevamente nos gozaremos de tan grande verdad; pero: ¿Qué se había perdido? ¿Dónde se había perdido? ¿Cuándo se había perdido? ¿Por qué se perdió? ¿Quiénes lo perdieron?

Lo que se había perdido fue aquel huerto, el huerto del Edén, lugar que Dios había dado a Adán y Eva para que vivieran en comunión con él, bajo su protección, provisión, autoridad y en obediencia por amor, sabiendo quiénes eran, disfrutando de todo lo que puso a su disposición para sojuzgarlo y multiplicarse. Pero ellos perdieron todo lo que Dios les había dado al salir del Huerto del Edén.

Cuándo se perdió? Cuando el hombre (mujer) entró en pláticas con el enemigo del hombre pues con sus tretas los hizo caer en su desobediencia perdiendo así la inocencia y se cubrieron, se escondieron de su Dios y Creador, perdieron la identidad yla relación con su Dios; Adán y Eva estaban vestidos de Gloria pero al dejar el huerto por su desobediencia perdieron:

  1. La comunión, relación con Dios. El Señor se paseaba en el huerto y hablaba con ellos. Dios vio que era bueno lo que había creado y se regocijaba en medio del huerto en la compañía de Adán y Eva. Ahora se escondían.
  2. Perdieron la autoridad para sojuzgar todo, lo que Dios les había entregado para que lo administraran. Perdieron la libertad, la identidad, se olvidaron quiénes eran para Dios.
  3. Perdieron la productividad. Lo que dio al hombre para administrar lo perdió. Perdió sus finanzas. Dejó de ser productivo. Dejó la tierra fértil.
  4. Perdieron la manifestación de Dios. La unción. Su poder, favor y portentos.
  5. Perdieron la mente de Reino. Para convertirse en servos, pero lo que Dios comienza lo termina y…en el Getzemaní, el segundo huerto, allí Jesús con llanto y ruego en oración, pide al Padre, de ser posible, no beber aquella copa, mas sin olvidar su propósito aquí en la tierra, clamó no se hiciera su voluntad sino la del Padre y en ese momento se estableció el Nuevo Pacto que daría la oportunidad de rescatar todo lo que se había perdido entre Dios y el hombre.

Getzemaní significa: Prensa de aceite. La oliva se trituraba con piedra y se prensaba hasta sacarle el aceite.

Aquel aceite, aquella unción llenó el Getzemaní, se derramó sobre nosotros, pues el Hijo de Dios no necesitaba más unción, el era el Ungido de Dios. No hay unción sin procesos, ni hay unción sin ser machacados como la oliva sin pasar por la prensa. Todo lo que necesita restauración necesita morir primero porque la Gloria postrera es mejor que la primera dicen las Escrituras.

Cuando Jesús fue entregado por Judas y llevado, ya estaba lleno de la unción y el segundo huerto había sido transformado por su aceite y lo que se había perdido fue rescatado y el plan de salvación del hombre se ponía en marcha.

Ahora solo corresponde al hombre recibir y desatar aquí en la tierra lo que desee, lo que necesite para que sea desatado allá en el cielo porque hay promesa de Dios:

Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo. Jesucristo ya lo hizo, todo por nosotros.

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